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8 dic 2013

PRIMER VIAJE A ETIOPIA: Tribu Karo

Después de dos días y medio en Turmi nos disponemos a emprender de nuevo el viaje hacia el Parque Nacional Mago. En el camino visitaremos a la tribu Karo. Los Karo son unos 1000 individuos repartidos en 4 poblados. Están muy emparentados con los Hamer, contrayendo a veces matrimonios entre miembros de ambas tribus. Sus enemigos son los Bume, al otro lado del río Omo por el oeste y los Mursi por el norte. Están en estado de tensión permanente con los pueblos antes citados, muchos más numerosos que ellos. Se dedican al pastoreo y a la agricultura.
La jornada va a ser larga y las pistas mucho más duras de las que hemos tenido hasta ahora. Sin embargo, el paisaje es muy bello; pura sabana africana. Varias veces se observan enormes termiteros.



Tras varias horas llegamos a Murille, un campamento de cazadores (safaris) a orillas del río Omo donde paramos a descansar. El río se encuentra más abajo y alguien advierte de que en la orilla hay un enorme cocodrilo.
Desde Murille visitamos el poblado karo de Korcho. Las vistas sobre el río son espectaculares. En la otra orilla viven los Bume, tradicionales enemigos de los Karo.



Damos un paseo observando la rutina habitual de sus habitantes.











El calor es muy intenso. El poblado se halla en una zona plana sin ningún tipo de árbol. Un chico se acerca tiritando arropado a una manta. Con los más de 40 grados que debe de haber de temperatura ambiente el que ese chico esté tiritando sólo puede indicar de que está sufriendo un ataque de paludismo, como así es.Me pide algo para el dolor de cabeza y le doy analgésicos para todo el día. Darle toda la caja sería una temeridad, pues no puedo explicarle cómo se las tiene que tomar. Se puede tomar la caja entera pensando que va a ser más efectivo. Y no digamos nada de si se la dan a un niño. Si por tomar unas pastillas dadas por cualquiera de nosotros muriese nos veríamos en un grave aprieto.
En esta tribu,  las relaciones sexuales entre jóvenes solteros son libre, pero si nace un niño será considerado mingui, que traerá la mala suerte al poblado, y le abandonarán. También si nace con una deformidad o si le crecen primero los incisivos inferiores. Esto es común a otras tribus, como los Hamer.
Guardo buen recuerdo de la visita al poblado karo. Fueron muy amigables. El siguiente año volvería a pasar por aquí.

Y ahora un enlace a un vídeo sobre esta tribu:


PRIMER VIAJE A ETIOPIA: Tribu Dassanech

Al día siguiente vamos a ir hasta Omorate para visitar un poblado de los Dassanech, también llamados Geleb. Es una tribu que habita en el extremo sud-occidental de Etiopía, en las fronteras con Kenia y Sudán. Son unos 20.000 individuos y se dedican principalmente al pastoreo, aunque también cazan cocodrilos para alimentarse y realizan algún cultivo en las riberas del río Omo.
El límite entre Etiopía, Kenia y Sudán es el llamado triángulo de Ilimi, una zona tradicional de conflictos entre las tribus Dassanech, Turkana y Bume por las disputas con las tierras de pastoreo. Antiguamente las disputas se resolvían con lanzas o machetes, pero hace tiempo que estas armas dieron paso a los fusiles, con sangrientos resultados. En la época de mi vista Sudán vivía una época de guerra civil entre el norte y el sur. Muchos hombres de esas tribus se enrolaron en las milicias del sur para así tener armas y municiones. Los tradicionales enemigos de esta tribu son los Turkana, en Kenia, por el sur; los Bume, por el norte y los Hamer, por el este. 
Tenemos que recorrer los 90 km de pista que separan Turmi de Omorate, la principal población Dassanech. Omorate es aún más pequeño que Turmi. Existe un puesto de policía a la entrada donde hay que entregar el pasaporte antes de cruzar el río Omo para visitar un poblado, pues la frontera de Sudán y Kenia están muy cerca.
Cruzamos el río Omo en las mismas canoas que usan ellos, construídas con troncos de árbol huecos. Parecen un auténtico cascarón. Para nuestra sorpresa hay niños que cruzan el río a nado, pues en el río Omo hay cocodrilos, pero nos informan de que en este tramo no habitan.


Llegamos a la otra orilla y al poblado se llega tras un corto paseo. La zona es muy desértica. Desde luego tiene que ser bastante duro vivir aquí. Tormentas de polvo azotan con frecuencia la zona y el paludismo está muy extendido. El calor es infernal: lo normal durante el día es que la temperatura sobrepase los 40 grados. Las chozas son más pequeñas que las de los Hamer. Debido a la cantidad de polvo hay muchos niños que casi toda su piel es de color blanquecino al estar cubierta de polvo.  Se ve bastante más pobreza que en los poblados Hamer.








Pero que nadie se llame a engaño. Aunque sean pobres los Dassanech son feroces guerreros, orgullosos y muy belicosos. Son temidos por todas las tribus vecinas. Tienen la costumbre de castrar a los enemigos. Están en permanente conflicto con otras tribus por problemas generados por las tierras de pastoreo y realizan incursiones para robo de ganado. En 2011 una partida de guerreros Dassanech cruzaron la frontera con Etiopía y atacaron un poblado turkana para robar ganado con el resultado de 69 muertos por parte de los Turkana.

Y ahora un enlace a un vídeo sobre esta tribu.


6 dic 2013

PRIMER VIAJE A ETIOPIA: Tribu Hamer

Continuamos nuestro camino hacia Turmi. Empezamos a ver en los lados de la carretera a miembros de la tribu hamer, pues ya estamos en su territorio. Los hamer son una de las tribus más numerosas de la zona, con unos 15.000 individuos. Un hombre puede tener varias mujeres. Se dedican a la agricultura y al pastoreo. Son comunes, como en otras tribus, las incursiones para robar ganado. Sus enemigos naturales son los Dassanech, por el oeste y los Arbore, por el este. A los arbore consiguieron desplazarlos aún más hacia el este. Con los Dassanech, pueblo guerrero por excelencia, no han podido y son comunes los enfrentamientos armados entre ambos. Poco antes de mi viaje se había producido una etapa de enfrentamiento bélico, con el resultado de 15 muertos entre ambas partes.
Les gusta adornarse mucho el cuerpo con pinturas que obtienen mezclando arcilla y grasa de vaca, lo que les confiere un olor especial, no desagradable. Los hombres suelen llevar en la cabeza una especia de casquete hecho con barro y plumas de animales. Las mujeres llevan peinados hechos también con arcilla y grasa animal. Son comunes en los hombres las escarificaciones en el torso, muestra de haber matado a un enemigo o a un animal. Las mujeres también llevan escarificaciones como adorno, así como pulseras en las muñecas y los tobillos y collares en el cuello. Los collares los llevan las casadas y la primera mujer lleva una especie de protuberancia en uno de los collares, pues es la que tiene mayor estatus social y la que lleva el peso de la familia. Los hombres llevan en la mano una especie de taburete muy pequeño, llamado borkota, que les sirve para sentarse o para apoyar la cabeza cuando se tumban.
Las mujeres también llevan en la espalda cicatrices producidas por los hombres, al pegarles con una vara en la ceremonia del salto del Toro. Tienen diferentes tradiciones que ya iré contando en los siguientes viajes, pues al año siguiente pasé cinco días aquí y otro año después pasé con ellos 10 días.
Los hamer son la tribu más acogedora y hospitalaria. Es muy fácil entablar amistad con ellos y los tres días que pasamos en Turmi resultaron muy agradables. Las mujeres destacan por su belleza.
Nos alojamos en una zona de acampada a 1 km del poblado. Es lo más parecido a un cámping que encontraremos en todo el recorrido. Hay un espacio al aire libre techado para comer, otra zona con un par de duchas u un par de letrinas, que a última hora del día, cuando se regresa de los viajes, están impracticables debido a la gente que ha ido pasando por allí durante todo el día.
Turmi cuenta con unas cuantas chozas y otras cuantas casas de adobe que funcionan como comercios como bar. También había en esa época, un par de hoteles, por así llamarlos, pero había que estar muy desesperado para meterse allí a dormir. Hay un puesto de policía que curiosamente no tiene ningún tipo de vehículo para desplazarse y un pequeño dispensario llevado por un par de enfermeras pagadas por el gobierno. Aquí la sanidad no es gratis y cualquiera que vaya lo tiene que pagar. Hay que resaltar la gran labor que realizan los profesionales de enfermería en esta zona tan remota y con unos medios tan escasos. Aunque la verdad sea dicha resulta un trabajo bastante frustrante. En el dispensario venden un tratamiento para el paludismo (ya dije que la sanidad no es gratis) que al cambio cuesta unos 20 céntimos de euro. Varias veces los he comprado para dárselo a alguien que tiene un familiar enfermo, pero no todas las veces se emplea para eso. No es nada raro que lo revendan para comprar otro artículo o lo que es peor, para comprar alcohol.
El alcoholismo, uno de las consecuencias que ha traído el progreso, es un grave problema. Los días de mercado sólo hay que sentarse a la puerta de la zona de acampada para ver regresar a los poblados a muchos hombres que van de lado a lado del camino. Luego las consecuencias las pagarán las mujeres y los hijos. Es una pena que el dinero que sacan de los turistas o en el mercado lo empleen en muchos casos en emborracharse pudiendo comprar con él algo tan simple como unas sandalias. Esto afecta a todas las tribus: a los poblados mursis es una temeridad ir por la tarde porque ya hay mucha gente borracha; en Key Afar, una población de la zona, la policía prohibe que se porten armas el día del mercado porque una vez acabaron a tiros debido al alcohol...
Es la tribu más acogedora y resulta muy fácil hacer amistad con ellos. Aunque, al igual que todas las demás tribus, exigen el pago de una cantidad por hacer fotos, una vez que conoces a algunos y entablas relación de amistad eso se difumina. En mi segundo y tercer viajes a Turmi hice muchísimas fotos por las que no tuve que pagar nada, pues ya conocía a varios de los viajes anteriores.
Los poblados son pequeños, de unas pocas chozas y están rodeados de una empalizada hecha de arbustos. Los animales que pastorean son sobretodo vacas y cabras.
Al dí siguiente de la llegada se celebraba el mercado semanal. Este, junto con el de Dimeka, son los principales mercados de los hamer. A primera hora de la mañana comienzan a llegar hombres y mujeres de poblados a veces muy lejanos. En muchos casos se han puesto en marcha el día anterior. En el mercado se venden sobretodo sorgo, algunas hortalizas, cabras, telas y utensilios para cocinar. Por la tarde, al acabar, hay hombres (y algunas mujeres) que se dedican a beber, empleando las ganancias que puedan haber obtenido al vender algún artículo.
La mayoría de las mujeres y niñas caminan descalzas. A algunas niñas les compramos unas sandalias que venden hechas de neumáticos y nuestra decepción es grande cuando al día siguiente les vemos sin ellas. La razón más habitual es que al llegar a casa su padre o hermanos se las han quitado para venderlas.












Por la tarde viajamos a un poblado cercano para asistir a una danza tradicional. Allí fié donde conocí por primera vez a Gele, un hamer que me ayudaría mucho en mis dos viajes siguientes a la zona.










Al llegar a la zona de acampada acude una hamer llamada Gadi preguntando por otro español que conoció en un anterior viaje. Me permite hacerme fotos con ella y con su hijo pequeño sin pedirme dinero a cambio. Sería también el comienzo de una gran amistad en los viajes posteriores.







Y a continuación otras fotos de varios miembros hamer que conocí en ese primer viaje.







A continuación dejo el enlace a un interesante vídeo que da una visión general de algunas de las tribus que visité.
Y otro vídeo sobre el mercado de Turmi y la tribu Hamer.