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28 jul 2013

SEGUNDO VIAJE A CHINA: Comienza el viaje

Una calurosa tarde del día 1 de agosto de 2010 comienzo mi segundo viaje al país asiático. Aquí me encuentro con mi primer problema: cuando voy a pasar por el mostrador de facturación se cuelga el sistema informático. Tardan casi media hora en arreglarlo y estoy apunto de perder mi vuelo, lo cual me habría generado un trastorno ya que no hubiera podido enlazar con el avión de Roma a Pekín. Cuando por fin obtengo la tarjeta de embarque quedan 30 minutos para la salida del vuelo. Pregunto a la persona que me atiende de la compañía aérea si dará tiempo a que llegue el equipaje al avión y me responde que ningún problema. Al llegar a Pekín pude comprobar que desgraciadamente no era así. A la carrera me dirijo al control de seguridad y embarco sin más contratiempos.
La escala la realizo en el aeropuerto de Roma, ya conocido por mí varias veces pues allí hacía los transbordos en los viajes a Etiopia. A primera hora de la noche embarco en el vuelo que me llevará a Pekín. Aunque hay algunos occidentales la mayoría de los pasajeros son chinos. Trato de dormir algo pues me espera un largo viaje de 12 horas.
Cuando me despierto está amaneciendo y compruebo que estamos viajando por encima del desierto de Gobi. La arena adquiere con el amanecer unos contrastes muy bellos. Cuando ya nos estamos aproximando al aeropuerto de Pekín recuerdo, de mi primer viaje a China, que se pasa por encima de la Muralla y, dado que voy sentado al lado de la ventanilla, aprovecho para volver a mirar esta espectacular obra de la antigüedad. Pienso que es la mejor bienvenida a este país.
El nuevo aeropuerto de Pekín nada tiene que ver con el que conocí 11 años antes. Lo inauguraron en el año 2008 con motivo de las Olimpiadas. Fue construido por Norman Foster y está considerado, en cuanto a tamaño, el más grande del mundo. En cuanto a tráfico de pasajeros ocupa el segundo lugar en el mundo. Desde luego es espectacular.




Sin más problemas paso el control de pasaportes y cambio una pequeña cantidad de dinero en un banco del aeropuerto. Después me dirijo a coger el tren que me llevará hasta Pekín, a 30 km de distancia. El precio del trayecto son 25 yuanes (unos 3 €), lo que me recuerda lo barato que resulta China con respecto a nuestro país. El tren finaliza en la estación de Dongzhimen y desde allí cojo el metro para dirigirme al hotel. El billete de metro cuesta 2 yuanes (0,25 €) independientemente de la distancia, como en Madrid.
Una vez que estoy en la calle me queda un corto paseo hasta el hotel. El clima es caluroso y húmedo. Pekín en verano se caracteriza por un calor pegajoso. La ciudad tiene un clima muy extremo con veranos muy fríos, donde la temperatura desciende bajo cero, y veranos muy calurosos. Además, debido a la contaminación, en verano el cielo está cubierto por una intensa calima, lo que hace el clima aún más agobiante.
Tengo reservado un hotel por internet que sea ya muy cerca del Templo de los Lamas. En el trayecto desde el metro al hotel paso por delante de este templo, que ya conocí mi primer viaje a China. Los alrededores están llenos de tienda donde venden velas e incienso para los fieles que acuden al templo.
El hotel se haría dentro de un hutong. Que preferido alojarme aquí mejor que en la parte nueva de la ciudad. Los hutongs son los barrios antiguos con callejones estrechos que hemos visto en las películas. Muchos fueron de derruidos en las Olimpiadas de 2008 para construir barrios con bloques nuevos y  cada vez quedan menos en Pekín. Las casas son viviendas unifamiliares en torno a un patio central. Aquí es donde se puede comprobar cómo viven los chinos en su entorno. Hay gente comiendo en terrazas de los restaurantes en la calle, otros juegan a las cartas, algunos barren la calle en camiseta. A quien de verdad quiera conocer el modo de vida auténtico de los chinos alejados de rutas turísticas le recomiendo que se aloje en un hutong.






El hotel es una casa tradicional china, con un patio interior que ayuda a aliviar los calores estivales de la ciudad. 




                                         

El percance que ocurre a mi llegada Pekín es que el equipaje no ha llegado conmigo, en contra de lo que me dijeron en Madrid.  No dio tiempo a embarcarlo en el avión y después de esperar en el aeropuerto un buen rato en la cinta de equipajes me encuentro con la desagradable sorpresa de que el equipaje no está aquí. Cuando hago la reclamación me confirman que está en Roma y que llegará el día siguiente. Por lo tanto me encuentro en Pekín sólo con lo puesto. En el hotel pregunto que dónde puedo encontrar por aquí cerca un supermercado. Esto lo hago con el diccionario pues el inglés que hablan en la recepción es muy limitado. Me señalan un supermercado no muy lejos de allí a sólo tres estaciones de metro. Es un centro bastante grande, con cuatro plantas. Me llama la atención la sección de alimentación. En pocos sitios se visto tal cantidad y variedad de comidas de todo tipo, frescas envasadas. Pienso que me vendrá muy bien para comprar comida que llevar en el tren durante el viaje al Tibet.




27 jul 2013

SEGUNDO VIAJE A CHINA: Preparativos

En el año 2010, once años después de mi primer viaje a China, decido regresar a este gigantesco país. Las condiciones para viajar en solitario han variado mucho respecto a la primera vez que que lo visité, en viaje organizado. Ahora para viajar en solitario no se exige nada especial. Se puede recorrer libremente el país viajando en el medio que se prefiera. Es por eso que decido en este viaje tener mi primera experiencia viajando en solitario por China. Voy a estar un mes viajando sobretodo en tren y recorreré unos 18.000 km dentro del país.
He preparado el viaje con antelación informándome a través de Internet. En los foros de viajes se puede obtener muy valiosa información de otras personas que ya han viajado así antes que yo. He ido preparando un recorrido día por día y todos los hoteles los tengo ya reservados por internet, así como los billetes de tren.
La única excepción es el Tibet, que para visitarlo hace falta un permiso especial. El requisito para que te lo den es que contrates el viaje en el Tibet con una agencia china. Puedes visitarlo en solitario pero siempre ateniéndote al programa que te elabore la agencia y con un guía tibetano. Si quiero visitar el Tibet no me queda más remedio que pasar por el aro. También a través de Internet he contactado con una agencia de Pekín para contratar el viaje al Tíbet. El precio que me han propuesto me parece muy barato pues incluye el viaje en tren desde Pekín a Lhasa (4100 km), el vuelo de regreso de Lhasa a Pekín, cinco noches de hotel en el Tibet y una guía, un vehículo todoterreno y un chofer para mi solo.
En el año 2008 se habían producido serios disturbios en el Tibet con varios muertos. Estuvo cerrado varios meses a los extranjeros. Ahora parece que la situación está más tranquila.
Estaré varios días en Pekín a la llegada, una ciudad que me gusta bastante y también visitaré Shanghai, la cual me impresionó vivamente en el primer viaje que hice a China; Guilin, para hacer el recorrido marco por el río Li; y por fin acabaré en una de las ciudades con el casco antiguo mejor conservado de China: Pingyao.
Desde luego voy a la aventura total. Un viaje de un mes en un país donde el 99,9% de la población solo habla chino. Los familiares y amigos me hacen advertencias: "y si te pones enfermo ¿qué vas a hacer?" Recuerdo que en el primer viaje que hice a China en 1999 una chica tuvo un embarazo ectópico y la tuvieron que operar. Ella y su marido se quedaron en una ciudad china en el hospital mientras los demás continuaban el viaje. Todos los días pasaba un día de la agencia por si necesitaban algo. Desde luego no me gustaría verme en su situación. Pero por lo menos aquí la situación era diferente a los viajes que hice en solitario a Etiopía. Allí, cuando me encontraba en la zona de las tribus del río Omo, a casi 1000 km de la capital, Addis Abeba, un ataque de apendicitis podía suponer un pasaporte a mejor vida, pues desde que se avisara a la capital para que vinieran a recogerte (a través del teléfono satélite que yo llevaba, pues no llegaba la telefonía móvil) hasta que pudieran venir a por ti (dos días) y te llevasen de vuelta (otros dos días) podía pasar casi una semana hasta que te vieras en un hospital donde te pudieran operar. 
Afortunadamente en el año que realice este segundo viaje a China (2010) la tecnología ha avanzado mucho. En el iPhone llevo varias aplicaciones de traducción inversa chino español, así como diccionarios que te pronuncian las frases o palabras en chino.
Es así como el día 1 de agosto de 2010 comienzo este viaje a China. Me esperan más de 10.000 km de avión, con escala en Roma y una duración, entre viaje y escala, de casi 20 horas.

22 jul 2013

TERCER VIAJE A CHINA: Fin de viaje

El día red regreso a Pekín me levanto temprano para coger el autobús al aeropuerto. El día está nublado y amenaza lluvia. Tras una escala en Kunming llego a Pekín por la tarde. El viaje toca a su fin. Tras el del año 2010, en el que visité el Tíbet, este ha vuelto a colmar mis deseos de conocer otras culturas y paisajes. Hago promesa de volver a visitar el Xinjiang y Yunnán.
El último día en Pekín, paseando por la calle Wanfuging, piendo en cúal será el itinerario de mi próximo viaje a China el año 2012. Sé que no tardando mucho volveré a este país que tanto me apasiona. Zhōngguó hěn kuài! ¡Hasta pronto China!

21 jul 2013

TERCER VIAJE A CHINA: Lijiang


Ayer llegué anocheciendo a Lijiang, la última cidad de mi viaje a Yunnán que visitaré. La ciudad antigua está declarada como patrimonio de la humanidad. Es famosa por sus canales y puentes (hay más de 300) y sus casa de madera. Está habitada por la tribu de los naxi.
El hotel se halla en la ciudad nueva, muy cerca del Parque del estanque del Dragón Negro. Salgo a cenar en alguno de los restaurantes con terrazas al aire libre que hay cerca del hotel. En uno de ellos me encuentro con la posibilidad de comer un plato de gusanos de seda fritos y no me lo pienso dos veces. La verdad es que están deliciosos, con un sabor parecido al marisco.




A la mañana siguiente comienzo mi visita en el Parque del estanque del Dragón Negro. Hay grupos de personas practicando taichi, como ocurre en todos los parques de China a primera hora por la mañana.


El parque en sí es una auténtica delicia para pasear y relajarse. La imagen más fotografiada es la de un puente de 8 ojos con la montaña del Dragón de Jade (5598 m) al fondo.



Mucha gente viene ha hacerse fotos aquí vestidos con sus trajes regionales, así como muchas parejas de novios.




También se observan a mujeres naxi vestidas con sus trajes típicos.



Por la tarde aprovecho para conocer la Ciudad Antigua. Está declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Es famosa por el gran número de canales y puentes que posee (354 puentes). Las calles son de piedra y las casas de madera y ladrillos. Al ser un sitio muy turístico hay multitud de tiendas, restaurantes, cafés, etc. Las riadas de turistas no paran de llegar a todas horas. 








Por la noche adquiere una tonalidad especial. Las linternas típicas chinas a las puertas de los establecimientos crean una atmósfera mágica. Dado el dudoso gusto que parecen tener a veces los chinos por las horteradas no falta en medio de la ciudad antigua una discoteca con todas las puertas y ventanas abiertas, con luces de neón y la música al máximo volumen posible. es un atentado a la estética y el buen gusto.




Al día siguiente aprovecho para levantarme muy temprano y recorrer la ciudad antigua casi sin turistas, con las tiendas y cafés cerrados. Así da gusto pasear por aquí. dentro de nada comenzarán a llegar las riadas de turistas y no será lo mismo.










20 jul 2013

TERCER VIAJE A CHINA: Dali

Tras varias horas de viaje en el tren nocturno llego a  Dali a primera hora de la mañana, cuando esta amaneciendo. Dali está dividido en dos ciudades, la nueva y la vieja. El tren llega a la ciudad nueva, llamada Xiaguán, que está como a unos 12 o 13 km de la vieja. En la explanada de la estación hay varios autobuses y tras enseñar el hombre de Dali escrito en chino cojo el que me llevará a la ciudad antigua.
Dali se encuentra a orillas del lago Erhai y está habitado principalmente por miembros de la etnia bai. A llegar al hotel tengo el primer contratiempo de mi viaje a China: el hotel que había reservado por internet no encuentra mi reserva. Si me quiero quedar en él tengo que pagar una cantidad muchísimo más elevada a lo cual me niego. Me marcho a buscar un nuevo hotel, lo cual en un sitio tan turístico no supone ningún problema.
Nada más dejar mis pertenencias en el hotel salgo a dar una vuelta para una primera toma de contacto. Me parece un sitio demasiado turístico, con riadas de turistas, sobre todo chinos, por donde quiera que vas. Me recuerda a Yangshuo, la ciudad cercana a Guilin que conocí en el viaje de 2010. Por todos sitios hay cafeterías y restaurantes que ofrecen menús europeos. Nada que ver con la región que visité en la primera parte de mi viaje, el Xinjiang, dónde podían pasar varios días sin encontrarte a un solo europeo.
Muchas mujeres de la etnia bai van vestidas por la calle con los trajes tradicionales.





También todos los días a mediodía se celebra un desfile por la principal calle de la ciudad






Por la calle hay varios puestos donde venden pinchos de insectos para comer. Desde que estuve en Pekín no he vuelto a probarlos. Aquí venden unas brochetas que están deliciosas



Al día siguiente a mediodía tengo que coger un tren que me llevará a la última etapa de este viaje, la ciudad de Lijiang. Cojo de nuevo el autobús que me llevarán desde Dali a Xiaguán. A media tarde tomo de nuevo el tren que en un par de horas me dejará en Lijiang. El paisaje va siendo cada vez más montañosos y muy verde. Se observan pequeñas aldeas y los campesinos trabajando en el campo. 
Al caer la tarde llego por fin a Lijiang. Ya está anocheciendo y desde la estación tomo un taxi que me llevará a mi hotel.

15 jul 2013

TERCER VIAJE A CHINA: Kunming

Tras pasar 3 días en Pekín me encuentro de nuevo en el aeropuerto para dirigirme a Kunming, 2000 km al sur, cerca de Birmania y Laos. Es la capital de la provincia de Yunnan. En esta región se hallan 20 minorías étnicas diferentes.
He leído en Pekín que hay inundaciones en esta región, nada raro en China en esta época y no sé si podré realizar todo lo que tengo pensado. Kunming es una ciudad moderna de casi 2 millones de habitantes. 
Al llegar al aeropuerto está nublado pero no llueve. Sin embargo, nada más acomodarme en el hotel se desata un fuerte aguacero que ya no parará en todo el día. Toda la noche continua lloviendo a mares y, cuando a la mañana siguiente veo que sigue igual, empiezo a plantearme que quizás mi viaje al Yunnan está abocado al fracaso. Por fortuna a mediodía deja de llover y aunque el cielo continua nublado me anima a intentar visitar una de las principales atracciones turísticas; el Bosque de Piedra de Shilin.
Tengo que coger un autobús hasta el Bosque, que se halla a 120 km de Kunming. Me dirijo primero a una estación que se halla al lado de la del ferrocarril y allí me dan a entender que tengo que ir a otra que está en las afueras, pero lo cual debo de tomar un autobús urbano que al cabo de un rato preguntando consigo encontrar.
El viaje hasta el Bosque de Piedra discurre por una autopista y con el alma en vilo observando al conductor: con una mano sostiene el teléfono móvil, por el cual no para de hablar, y con la otra coge el volante, haciendo continuos adelantamientos y cambiando de carril. Afortunadamente llegamos a Shilin sin problemas.
Tras obtener el ticket en taquilla paso al ver el Bosque. Se trata de un proceso kárstico con rocas que sobresalen y dan la impresión de formar un bosque de piedra. El lugar se halla abarrotado de turistas chinos y chicas de la etnia yi actúan como guías de los grupos. Los yi son una etnia de unos 7 millones de personas que viven mayoritariamente en la provincia de Yunnán. El lugar es de gran belleza.








Paso algunas horas en el lugar y tomo el último autobús a Kunming. Llego ya de noche al hotel, lo justo para recoger el equipaje y marchar a la estación de ferrocarril. Tomaré un tren nocturno que me llevará a la siguiente etapa de mi viaje, la ciudad de Dali, a 300 km de allí.

7 jul 2013

TERCER VIAJE A CHINA: Kashgar

Por fin llega el día en el que voy a conocer Kashgar, la mítica ciudad de la Ruta de la Seda. Se trata de una ciudad de 400.000 habitantes situada en el borde suroeste del desierto de Taklamakan y a 1500 km al sur de Urumqi. Jugó un papel muy importante en la antigua Ruta de la Seda. Es famosa, entre otras cosas, por su mercado-bazar y el mercado de ganados de los domingos. 
No he vuelto a saber desde hace días sobre la situación actual en la ciudad tras los atentados de Julio. Espero que todo siga en calma, pero hace días que no ha tenido opción de conectarme a internet. Madrugo por la mañana para coger uno de los primeros vuelos que desde Urumqi se dirigen allí. El avión va bordeando el desierto de Taklamakan, el segundo desierto de dunas más extenso del mundo tras el Sáhara. Como voy sentado en la parte derecha del avión tengo la esperanza de poder ver el mar de dunas, pero al poco de despegar una cerrada calima da al traste con mis ilusiones. El vuelo tarda casi dos horas .
Tras aterrizar y recoger el equipaje lo primero que llama la atención es que la mayoría de la población es de raza uigur y se ven muchos menos chinos han que en Urumqi. Pensaba que habría más vigilancia policial por el tema de los atentados, pero sólo veo algún policía en el aeropuerto de los Leopardos de la Nieves, las fuerzas antiterroristas chinas.
Cojo un autobús y le señalo al conductor una hoja con el nombre del hotel escrito en uigur. más tarde me para en la misma puerta del hotel, un establecimiento muy céntrico. Y nada más dejar el equipaje salgo a conocer la ciudad. La parte antigua no está lejos. Ocupa cada vez menos espacio porque las construcciones de nuevos edificios van devorando lo que antes era parte antigua, lo cual es una pena. 
Tras un corto paseo accedo por fin a la ciudad antigua. Tengo la impresión de encontrarme en cualquier país del norte de Africa. Algunas mujeres llevan una especie de paño granate que les cubre toda la cabeza. No sé cómo pueden ver. A nadie le molesta que le haga fotos y no me he encontrado a ningún turista occidental La sensación de seguridad es total. Nadie intenta venderte nada y la gente no repara en uno por ser extranjero. Me siento a gusto y contento. 











Por fin llego a la plaza donde se halla la mezquita Id Qah, la mayor de China. Se construyó en el siglo XV y en su interior alberga una escuela coránica y baños públicos. Se puede visitar, siempre que no coincida con la hora del rezo. Aprovecho para visitarla y en su interior hay unos jardines que hacen la estancia muy agradable. La plaza donde se halla la mezquita siempre está llena de gente y es un auténtico espectáculo por la variedad de razas y vestimentas diferentes que se pueden ver, entre ellos varios afganos (Afganistán se encuentra a poco más de 100 km en línea recta). El resto del día lo dedico a callejear por la parte antigua de esta interesante ciudad.
























                                          
                                          
Por la noche ceno en un típico restaurante cerca del hotel y llegan dos chicos que por sus ropas parecen paquistaníes. Me dicen que han llegado en autobús en un viaje de varios días desde Islamabad. Les pregunto por la seguridad del trayecto, ya que la carretera (llamada Karakorum Highway) pasa muy cerca de zonas conflictivas en Pakistán, y me dicen que no hay ningún problema. Pero claro, ellos son paquistaníes y no sé si con un occidental ocurriría igual.Me animan a hacer alguna vez ese viaje y la verdad es que tengo muchísimas ganas, pero quizás actualmente no sea el momento ideal.
El día siguiente (viernes) acudo de nuevo a la mezquita Id Qah para ver el rezo. A media mañana comienzan a acudir cada vez más hombres a la mezquita. Las mujeres esperan en la plaza y no pasan dentro.  Desde algún tiempo antes se escuchan las llamadas del almuecín a la oración. Vuelvo a sentir la impresión de encontrarme en cualquier país del norte de Africa. Al finalizar la oración llega a la plaza un grupo de chicas vistosamente vestidas. Les saludo con el saludo uigur y me dicen que no, por lo que comprendo que no se trata de uigures; tal vez kazajas


  





Al día siguiente lo empleo para visitar el mercado de especias, ropa, utensilios, etc. Se halla en un gran bazar cubierto a las afueras de la ciudad. Es bastante grande y de visita con bastante comodidad, pues nadie te atosiga para tratar de venderte algo.







                                           

Hay dentro varios puestos donde venden rodajas de sandía. Como toda la fruta de Xinjiang está riquísima, muy dulce.


El penúltimo día de estancia en Kashgar lo voy a dedicar a visitar el mercado de ganados, una de sus principales atracciones. Se celebra desde hace 2000 años ya él llega gente de toda la región. Hay muchas ovejas, burros, yaks, cabras, etc. La gente hace sus tratos. También hay varios sitios para comer, barberos, etc.












                                          

Al regreso a Kashgar aprovecho para dar el último paseo por la ciudad, esta vez por la parte más nueva. Se están construyendo bastantes barrios nuevos con edificios altos y modernos. Pienso que en pocos años la ciudad antigua será algo que sólo se pueda ver en fotos.
Paso por el lugar donde ocurrió el atentado hace poco más de un mes. Hay un retén de las fuerzas especiales antiterroristas chinas. Ahora la sensación de tranquilidad es absoluta. En los cuatro días que he pasado en Kashgar, así como los que he estado en el Xinjiang, jamás he sentido sensación alguna de inseguridad y sus gentes han sido afables y hospitalarias.
Hago planes para volver más veces aquí. Me gustaría llegar desde Kashgar hasta Tashkourgán, muy cerca de la frontera con Pakistán y con Afganistán, y visitar de camino el lago Karakul. También llegar hasta Hotan, otra ciudad uigur en el borde del desierto de Taklamakan.
Al día siguiente madrugo para dirigirme al aeropuerto. Tengo que coger un vuelo con destino a Urumqi y hacer escala para coger otro que me llevará hasta Pekín. En el viaje entre Kahgar y Urumqi sentado en la parte izquierda del avión. El cielo está completamente despejado y hace un día muy soleado. Al poco de salir de Kashgar aparece a la izquierda una cordillera montañosa con grandes montañas completamente nevadas. Se trata de la cordillera Thien Shan, con picos de hasta 7000 m de altitud. Hace frontera entre China y Kirguistán. Las imágenes son espectaculares, con el sol brillando en los glaciares.
Tras una corta escala en Urumqui cojo el siguiente avión hasta Pekín. Llego a media tarde después de haber pasado casi dos semanas fuera. Tras varios viajes a China en llegar a Pekín me resulta algo muy familiar. Ahora descansaré dos o tres días en Pekín y comenzará la segunda parte de mi viaje. la región de Yunán, muy diferente tanto paisajísticamente como culturalmente al Xinjiang.